El próximo sábado, día 23, tendrá lugar en Gijón la presentación del libro Del lugar de las piedras. Dolors Alberola ganó con él la VI edición del premio de poesía “Alonso de Ercilla”.
Según la propia autora, el libro, editado en castellano y portugués, profundiza en su obsesión de anular el espacio y el tiempo, capturando lo sucedido y haciéndolo vivir en el presente. Partiendo de esta premisa, el discurso de la voz lírica sigue, para expresarse, dos hilos conductores: por una parte, la memoria histórica, asentada en la realidad de las piedras (monumentos, ruinas; el arte, en definitiva, como elemento de permanencia), y por otra el amor, pretexto literario de numerosos poemas, aun cuando constituye, al modo platónico, una argamasa que confiere cohesión a la realidad. En cualquier caso, lo amatorio queda en segundo plano, en beneficio de lo metafísico.
El jurado, presidido por el escritor chileno, Luis Sepúlveda, estuvo también integrado por los poetas Miguel Rojo, Francisco Alvarez Velasco y Eloy Santos, quienes destacaron del libro ganador la profundidad y dominio del lenguaje que transmite desde una poesía muy arraigada que bebe de clásicos como Juan Ramón Jiménez o Claudio Rodríguez.
Con motivo de este acto, Domingo F. Faílde ha realizado una entrevista a la autora, que revela las claves del libro y descubre interesantes aspectos de su concepción poética.
.
* * * * *

"... la poeta se lanza a la tarea de buscar solución a los grandes enigmas y hacerlo con el sello de su poderosa personalidad"



Al principio fue la palabra, el lustre de la voz, la búsqueda incesante de sonidos, para atrapar en ellos la belleza, lo mismo que se captura una imagen en la pantalla de un ordenador, pues el mundo, la vida, el pensamiento y aun el propio lenguaje transitan por las ondas. Es posible por ello viajar por el espacio y el tiempo, suprimirlos y unificarlos en el papel en blanco, donde se conmemora el misterio de la creación.
Luego, cuando el sonido dejó paso a la música y la palabra se encarnó en el ser, fue la poesía quien tomó las riendas y creció como un árbol.
Este proceso mágico puede ilustrar la trayectoria humana y literaria de Dolors Alberola, una larga peripecia que comienza en la infancia (recordemos que el primero de sus libros publicados, Trizas, constituye una bella inmersión en el universo infantil) y va desarrollándose, aceptando tímidamente la compañía de la vida, que halla siempre un pretexto para colarse y acaba sentando plaza en el poema. La experiencia, cuando se interioriza, trascendiendo su faz anecdótica, puede ser un aporte valiosísimo, un médium que permite adquiera voz y cuerpo la luz.
Ahora, alcanzada la madurez, compatible con una juventud razonable que nunca la abandonó, la poeta -ella detesta el término poetisa- se lanza a la tarea de buscar solución a los grandes enigmas y hacerlo con el sello de su poderosa personalidad.
Si, en libros anteriores, exploró los arcanos de la vida y la muerte, del tiempo, del espacio, de la historia, del amor y el dolor, ahora le llega el turno a la piedra, en tanto que elemento simbólico, capaz de transmitirnos el mensaje del hombre a través de las eras e incluso de lo cósmico, natural o -por qué no- supranatural, para darse de bruces con el arte; es decir, con el ansia de eternidad.

"Esa eternidad pasajera es la que desea el ser que teme a la muerte, durar más, un poco más, acercarse como ellas al límite de lo posible"



- En la obra reciente de Dolors Alberola aparece con mucha frecuencia la cuestión de lugar, el ubi latino, que salta a la vista en títulos como De donde son las voces y este último, Del lugar de las piedras, ¿por qué?

- Por la preocupación hacia el no-lugar, la noche o el vacío. Ello me hace situar lo firme, lo pasado aún en la memoria, lo etéreo mas tangible. Buscar parámetros para saber algo sobre nosotros mismos y destruirlos después, para ir más allá, al olvido de lo superfluo y la búsqueda de lo que no sabemos si existe.

- ¿Y cuál es el lugar de las piedras? La pregunta no es caprichosa ni, menos aún, inocente, cuando va dirigida a una autora cuya poética insiste en la anulación del espacio y el tiempo...

- El lugar de las piedras es doble, la memoria y la eternidad pasajera. Me explico: ellas son más durables que el hombre y por ello nos cuentan con mayor credibilidad la historia. Esa eternidad pasajera es la que desea el ser que teme a la muerte, durar más, un poco más, acercarse como ellas al límite de lo posible.

"El hombre es coetáneo de la piedra y no puedo pensar en uno sin la otra. La piedra está a mitad camino entre el hombre y su dios"



- El la introducción a Astrolabio, Antonio Colinas nos habla de la poesía como testimonio entre las piedras, por cuanto en éstas se encuentran las respuestas del hombre a las grandes preguntas. ¿Existe alguna concomitancia entre la concepción poética de Dolors Alberola y la del autor de Sepulcro en Tarquinia?

- Alguna vez se me habló de la piedra, la que se pasa de mano en mano y la que lleva escrito el nombre real de cada ser. No sé, de Antonio me gusta el atrezzo clásico de sus poemas, esa hermosura marmórea que los rodea, al modo de Alma Tadema. Quizás he entrado en sus escenarios para mirar adentro de mis ojos.

- El jurado que concedió el Alonso de Ercilla a Del lugar de las piedras declaró a los medios informativos que el libro era una historia de amor y desamor, ¿qué hay de cierto o erróneo en esa definición?

- Acaso la voz lírica narre en él una historia de no-amor o un amor a lo que no ha sido historia o, posiblemente, un amor a la historia ya sida. El hombre es coetáneo de la piedra y no puedo pensar en uno sin la otra. La piedra está a mitad camino entre el hombre y su dios.

"El viento, como la propia vida, va calmando la mano, adormeciendo el cerebro, mostrando un paraíso inexistente y ocultando la furia de la carne..."

.
- Con frecuencia, Dolors Alberola ha suscrito esa frase de Pessoa, según la cual el poeta es un fingidor, a pesar de que su poesía -sin por ello incurrir en excesos autobiográficos- sigue de cerca el hilo de la vida: ¿qué cosecha vital podemos recoger en este libro?

-En este libro podemos cosechar la historia de un dolor, de una increencia, de un amor exhaustivo hacia las cosas, de la imposibilidad del olvido.

- En el plano formal, media un largo camino entre las audacias vanguardistas de La quejumbrosa vida de John Stimberg, Historias de snack-bar o Ire(ne) Lanuit y el virtuosismo técnico de libros magistrales como Acaso más allá, El libro negro, Arte de perros, De donde son las voces y este espléndido Del lugar de las piedras. ¿Qué se ha llevado el viento? ¿Qué se ha logrado a cambio?

- El viento se ha llevado la libertad de la voz, la juventud, el salto, el juego entre la palabra y la mano y ha traído, a cambio, la filigrana del sonido, la esclavitud de la medida áurea, el acercamiento a las formas poéticamente correctas –bajo el punto de vista mayoritario-. El viento, como la propia vida, va calmando la mano, adormeciendo el cerebro, mostrando un paraíso inexistente y ocultando la furia de la carne, a la par que nos cierra las cancelas de ese paraíso primero de la palabra. Ahora tengo un verdadero corcel que baila, como los caballos jerezanos, mostrando sus dotes de academia. Antes tenía un potro, un potro desbocado y hermoso como el cuerpo que no pretendía domeñarlo.

"Vivimos en un tiempo equivocado para la palabra, o, quizás, nunca existió su tiempo. Haz algo bien y te cortarán los estúpidos las alas"


- Sin embargo, hay quien afirma haber escuchado a Dolors Alberola decir que añoraba las travesuras formales de su primera etapa...

-Yo misma lo he escuchado. Me lo sigo diciendo, me aseguro que, de no haberme domado, sería posiblemente la poeta que debí ser. Aún así, soy feliz y sigo viviendo en y para la palabra.

- La poesía de Dolors Alberola ha sido antologada con cierta profusión, lo cual, en tiempos tan mezquinos como el nuestro, no suele ser frecuente; sin embargo, buena parte de estos florilegios son recuentos de género. Alucinante, ¿verdad?

-¿Profusión? ¿Se llama así a lo injusto, a lo inexacto, a la mentira editorial y social? Vivimos en un tiempo equivocado para la palabra, o, quizás, nunca existió su tiempo. Haz algo bien y te cortarán los estúpidos las alas.

- ¿A qué se debe este absurdo encasillamiento?

- Al dios comercio, al dios enchufe, a la diosa farsa y a la mierda que tenemos montada en casi todo espacio.

"¿Hay algo realmente hermoso que se pueda comprar con el dinero de las empresas?"



- ¿Se podría obtener de todo esto un diagnóstico de la poesía española contemporánea?

- Sí; pasada por el polígrafo de la razón, da mentira en casi todas las preguntas ni siquiera preguntadas. Hay cosas buenas, siempre coexiste el positivo con el negativo, el masculino con el femenino, no existe dios sin diablo en nuestra conciencia colectiva o aleccionada, pero falta saber qué medida hace que el positivo y el negativo se inviertan constantemente y se ilumine la noche de la palabra asombrando la luz. Como en cada época, tenemos de todo, pero cada vez más a la inversa. ¿Acaso no es mucho más importante, profundo, trascendente un vocablo soez que un término filosófico? Aunque, quizás, me pregunte o incluso me asevere que, para qué llegar al seso, si nacemos por el sexo.
Así, creo que piensa esa “empresa literaria” de la que huyo con siete pares de alas, incluso el pareado interior exterior que me corresponde por mi porcentaje de mujer.

- Seamos valientes: lo mejor y lo peor de la poesía actual...

- Casi todo lo mejor ha muerto o es ya de edad meritoria. Lo peor no me cabría en esta entrevista.

- Una curiosidad, para concluir: ¿tiene código de barras la poesía?

-Yo le repreguntaría: ¿Hay algo realmente hermoso que se pueda comprar con el dinero de las empresas? Gracias por sus inteligentes preguntas. Normalmente, la prensa no suele ser así.